En el país de la mentira desconcertante

«Mis dos volúmenes sobre Rusia, están consagrados, en gran medida, a la descripción de la vida de los perseguidos y deportados soviéticos, cuya suerte he compartido cinco años y medio. Al lado de los millones de “trabajadores forzados” que abarrotan los campos de concentración y el exilio en Siberia, el Gran Norte soviético, en unas condiciones que evocan tanto los campos nazis como los trabajos faraónicos en mi época existía aún un pequeño grupo de perseguidos llamados “políticos”, estaba compuesto por miembros de los diferentes grupos y partidos socialistas,  comunistas no-conformistas de diferentes tendencias, y  anarquistas. Disfrutaban de un reconocido estatus como “presos políticos”: era el último reducto que quedaba en toda Rusia de la democracia política de la Revolución de 1917. En sus prisiones —los aisladores políticos— y en sus relaciones recíprocas en el exilio, se valían de la libertad de expresión y de unos estudios políticos y sociales que hacían que su pequeño mundo pareciera el último islote de libertad en un océano de esclavitud. Una paradoja soviética a la que le iba llegando su trágico fin».

377 pag.
141×220
Autor: Ante Ciliga

 

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