Si te vas no vuelvas

Si te vas no vuelvas

30 años de vida il·legal y clandestina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Son la seis. Un café con leche con dos galletas, un poco de fruta y ¡Allá voy!, en bicicleta hacia la noche que clarea, por unas calles que se pueblan de gente adormilada. Hacia el Gobierno Civil. A hacer cola entre los extranjeros.
A las 8 un policía de mediana edad abre las puertas y nos deja entrar en pequeños grupos. Sigo a una pareja de ucranianos de cierta edad. La cola va avanzando. El policía la detiene a mi altura. Unos minutos y me deja pasar.
Entro encabezando el grupo. Mochila y cazadora en la cinta del detector de rayos X, por si llevaran goma 2, ántrax, pistolas, detonadores, cuchillos, hachas o corta uñas. Móvil y llaves en la bandeja de al lado. Paso por el arco. Con un poco de aprensión, pero no suena. En la primera mesa un chico negro le está explicando a una señora, que reparte parsimoniosa los numeritos del turno, que de Mataró le han enviado a Barcelona, al edificio contiguo, y que del edificio contiguo le han mandado aquí y que por su parte preferiría no tener que volver a Mataró, como le insinúa la señora, y vuelta a empezar todo el trámite. La señora finalmente cede y le facilita el numerito.
Me toca a mí. Tengo el 32. Me siento estrujándolo entre los dedos.”

 

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