“Voces de Revuelta” Reseña de Rodolfo Häsler

El pasado jueves día 15 se presentó el libro “Voces de Revuelta”, que inaugura Crisopeya, una nueva colección de poesía social.

El acto contó con la presencia de Rodolfo Häsler, reconocido poeta, que hizo una breve reseña a modo de presentación del libro.

 

Aquí os la dejamos:

Sobre Voces de Revuelta, de Mariano Martínez Paredes

Hay libros primeros que sorprenden porque no parecen serlo. Y es que sabemos todos que la escritura poética y la vida del autor van íntimamente ligadas. Una vida rica, compleja, diversa, donde confluyen influencias de diferentes espacios y lenguas, nos permite comprender enseguida la causa de la calidad  y la capacidad de traspasar la barrera del papel para llevarnos por el camino elevado de la emoción.

Mariano Martínez Paredes es amigo de queridos amigos, tallerista que trabaja con una excelente poeta residente en Sant Cugat, hoy presenta en su ciudad de residencia Voces de revuelta, un libro donde lo primero que vemos es esta declaración del autor: me crié en el campo y estudié en la ciudad…menciona también su pronta voluntad de volar, salir, descubrir. Quizá él pueda hablarnos de esas circunstancias tan decisivas en la formación de un poeta.

Leyendo Voces de revuelta vemos a un poeta que ha ido construyendo un lenguaje de indagación punzante cercano a la obra de autores como Idea Vilariño, Jorge Esquinca, me hace pensar en algunos poetas latinoamericanos en esa libertad en el uso de la lengua, más cerca de la poesía latinoamericana que de la española. Eso es desde luego todo un lujo, y el mayor de los apoyos que una poeta puede tener, desde el inicio tener esa conexión con autores que han hecho del lenguaje un elemento de indagación que responde a una inquietud vital, casi física, que como escribe Yolanda Pantin: por el minutero / que no cesa de llamarnos. / Convocar / Olvidar / Belleza.

En Voces de revuelta brilla un talento a seguir, y una proyección depurada de la luz, un camino que fluye de manera natural y se expande, tocando el límite del movimiento, esa postura que permite que el verso avance y nada se rompa, ni ritmo ni sentido, y esto que pudiera parecer, según se mire, una ventaja, en este caso no es así, se trata me atrevo a decir, de un manejo del lenguaje, de una apropiación del verso que crece en búsqueda del resquicio de luz, y de repente uno tiene en mente algunas prosas de Edgar Allan Poe, quizá un alma hermana en su capacidad de concentración y voluntad de lucidez.

Y yendo ya al motivo que hoy nos reúne aquí, la celebración de este nuevo libro, Voces de revuelta, se puede descubrir, tras varias lecturas, otro aspecto importante en esta escritura, y es que los poemas conforman un pensamiento que no se expresa de manera filosófica, como si fuera un sistema, y sin embargo se va construyendo a base de sensaciones, experiencias y nociones reagrupadas, y por supuesto la reencarnación, esa aparición de vida intensa y sopesada tras el significado de la muerte, el renacimiento. No hay un sistema, y a pesar de haber orden, predomina la intuición, esa vía que le permite llegar a un ascetismo y un desprendimiento hasta alcanzar la palabra elemental, esa sonoridad nueva que abre el camino del descubrimiento, de lo sorprendente, como en el poema titulado Solo al frente hay camino:

 

Sin vuelta atrás.

Irremediablemente

He quemado las naves

Y borrado las marcas

Del camino de retorno.

He suprimido del diccionario

rendirse

retroceder

claudicar

 

Como vemos, es toda una declaración de principios, en el árduo camino de la poesía, camino a largo plazo, carrera de fondo, elección vital. Se avanza con actitud de nunca renunciar, y a medida que el lector se familiariza con la obra del poeta, un despojamiento se abre en todas sus posibilidades.Y no es contradicción, no claudica en su elección, que es un modo de vivir la vida, y a la vez uno se despoja para llegar a lo esencial. Desde ese vacío se entra en un espacio de emoción, emoción con mayúsculas.

Y descubrimos un conjunto de definiciones, de inversiones y revelaciones. Cuando creemos alcanzar un punto, se pasa en un verso a otra posibilidad, su opuesto a veces, o surge de inmediato la duda, lo que va provocando un juego que llega a rozar el humor, el humor ante todo lo elegido, y es esa distancia necesaria la que deja ver la sabiduría acumulada. La vida late detrás del poema, una vida vivida y una vida cuidad, y que es el punto de partida para la creación. El poeta y la vida, todo un tema que aquí deslumbra, siempre alejado de la facilidad, pero eso sí, en soledad, pues siempre es la forma de llegar a conocerse, y por tanto, a conocer. Ahí llegamos al centro de la poesía d

El entorno influye, y es la preocupación o el punto de partida, vemos que nada deja indiferente al poeta. El individuo se ve abocado a su salvación, y como Sherazade, en cada poema, en cada retazo de vida, prolonga su existencia, y por supuesto, y eso no va en detrimento de lo dicho, con frecuencia ofrece ocasiones de placer y conocimiento absoluto. Para poder llegar a la verdad de las cosas el poeta se aleja, pero ese alejamiento es también su forma de acercamiento.

Teniendo algún guiño social, no es poesía social, hay, y se manifiesta con fuerza, una relación íntima entre poeta y lector que apuesta en todo momento por ese imprevisto que es la emoción que aparece repentinamente y que todo lo puede transformar. Por eso, la denuncia, la revuelta presente, estando, se diluye de repente en esa gran incógnita de la existencia, el misterio que vibra detrás de cada mirada: ese instante de libertad total que todo lo puede transformar:

 

Es una herida colectiva

Abierta….

 

Y ahí lo dejo. Vamos a escucharlo!

Rodolfo Häsler

 

 

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