Ned Ludd y la Reina Mab

Ned Ludd y la Reina Mab

(Peter Linebaugh)
Destrucción de máquinas, Romanticismo y los Comunales de 1811-12

El mito de Ludd y el espíritu de Mab son defensas locales imaginativas en un mundo de artesanas comuneras movilizadas contra una mecanización que perseguía el beneficio y el cercamiento planetario.
“Excepto Ludd, todos los generales para los hombres significan malos” Anónimo. Este lema y la gran cantidad de referencias a la Reina Mab que encontramos en la literatura anglosajona -también latina- desde el S.XVI hasta nuestros días son el perfecto ejemplo de hasta qué punto es importante la generación de un imaginario colectivo, de personajes y mitos que alienten revueltas, encarnen los deseos de rebelión y doten de contenido mágico y estético las vindicaciones y defensas de una determinada forma de vida.

Ned Ludd y La reina Mab tiene su origen en una charla de Peter Linebaugh en las jornadas llamadas “Los Ludditas, sin condescendencia” y convocadas en Birk–beck, “la Casa de las Causas Perdidas”, para conmemorar el 200 aniversario del levantamiento de los hilanderos en 1811. Historiadores, veteranos militantes y algún joven antagonista del presente se juntaron para reflexionar sobre la ambición confesa de E.P. Thompson, en el famoso prefacio de La formación de la clase obrera en Inglaterra (Publicado en castellano por la editorial Capitán Swing) , de rescatar a los ludditas de “la enorme condescendencia de la posteridad”, y para debatir durante un día sobre los exponentes contemporáneos de las tácticas de acción directa –guerreros antinucleares, ecologistas saboteadores, resistentes anticarreteras y saboteadores de transgénicos–. En la sesión final, T.J. Clark charló sobre la modernidad en sí misma, su orientación hacia el futuro y la forma de resistirla.
En un momento de desencanto, Edward Thompson, mirando hacia atrás a los años malgastados en archivos, sintió que su trabajo sobre la historia social inglesa era provinciano y trivial; “igual que las últimas ilusiones imperiales del siglo xx se desvanecen, tanta preocupación por la historia y la cultura de una pequeña isla de la costa europea acaba siendo un campo abonado para el narcisismo”. Ya no más. Ned Ludd y La reina Mab rescata de un plumazo a E.P. Thompson de su carga de narcisismo estrecho de miras y a los ludditas de su carga de irrelevancia retrospectiva. El mito de Ludd y el espíritu de Mab, como dice Linebaugh, son defensas locales imaginativas en un mundo de artesanos y comuneros movilizados contra una mecanización que perseguía el beneficio y el cercamiento planetario (Las actas de cercamiento (término que hemos elegido para enclosement) fueron una serie de leyes, dictadas principalmente en la segunda mitad del siglo xviii y la primera del xix, que permitieron el vallado de los campos para favorecer a los terratenientes en detrimento de las tierras comunales)
. Desgraciadamente, David Nobel, historiador de la “cuestión de la máquina” –o, como diríamos actualmente, de la “tecnología”– y autor de Progreso sin gente: en defensa del luddismo, murió muy poco después de aceptar la invitación para abrir las jornadas, donde habría enriquecido el debate con su valentía, su espíritu crítico y su vasto conocimiento sobre los medios de producción y su papel en la historia de la humanidad.
Ned Ludd y La reina Mab está dedicado a la memoria de David.

Enlaces de interes :

https://es.wikipedia.org/wiki/Ned_Ludd

https://es.wikipedia.org/wiki/Ludismo

 

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *